En Tungurahua sí hay semilla de papa ¡de la buena!
En la provincia existen dos operadores de semilla y varios multiplicadores autorizados, ubicados en Ambato, parroquia Pilahuín; Tisaleo; y, Píllaro, en las parroquias San Andrés y San José de Poaló.
Para alcanzar esta categoría, los operadores deben cumplir con los requisitos establecidos por la normativa nacional, que incluyen la selección de predios aptos, el uso de material inicial autorizado, el cumplimiento de protocolos de manejo agronómico, inspecciones técnicas en campo y evaluaciones de calidad realizadas por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGP). Este proceso garantiza que la semilla llegue al productor con altos estándares de calidad genética, física y fitosanitaria.
El objetivo de la producción de semilla certificada es poner a disposición de los agricultores un material de siembra confiable, que permita incrementar los rendimientos, reducir la incidencia de enfermedades, mejorar la uniformidad de los cultivos y contribuir a una producción sostenible y rentable.
En Tungurahua se producen variedades altamente demandadas por los agricultores, entre ellas: superchola, cecilia, yana shungo y puca shungo, las cuales responden a las condiciones agroclimáticas de la región y a las necesidades del mercado.
"La producción de semilla certificada representa una garantía para nuestros agricultores. Desde el MAGP impulsamos procesos técnicos que permiten disponer de material de excelente calidad, contribuyendo a incrementar la productividad, mejorar los ingresos de las familias productoras y fortalecer la seguridad alimentaria del país. Tungurahua demuestra que el trabajo articulado entre productores y Estado genera resultados que benefician al desarrollo agropecuario”, argumentó Xavier Petruska, director Distrital del MAGP en Tungurahua.
Oswaldo Sevilla, productor autorizado, resaltó que el proceso de certificación exige compromiso, disciplina y el cumplimiento permanente de estándares técnicos, pero que los resultados justifican el esfuerzo permanente que se realiza.
"Producir semilla certificada significa ofrecer confianza a otros agricultores. Cada etapa del cultivo es supervisada minuciosamente y debemos cumplir requisitos estrictos para garantizar la calidad. Esto nos permite entregar una semilla sana, con identidad varietal y con mejores perspectivas de producción para quienes la utilizan", finalizó Sevilla.
Fuente: MAGP
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