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21 Apr, 2026
Dulce tradición aterriza en Ambato con sello familiar
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Emprendimiento quiteño con más de tres décadas de historia abre sucursal en la ciudad, apostando por innovación, calidad y cercanía con clientes.
Ambato suma un nuevo sabor a su movida comercial. Hermanos Flores Pastelería llegó con la firme intención de conquistar paladares y quedarse. Detrás de esta apuesta está Xavier Yánez, propietario de la nueva sucursal, quien decidió traer a la capital tungurahuense una marca con historia, tradición y crecimiento sostenido, pero también con una visión clara de futuro.
El origen de este emprendimiento se remonta a hace 36 años en Quito, cuando Víctor Flores y Rosa Herrera iniciaron con una pequeña panadería en el barrio Andalucía, al norte de la ciudad. En ese entonces, la producción era limitada y el trabajo completamente artesanal, pero el sabor y la dedicación hicieron que poco a poco el negocio gane clientes fieles. Con el paso de los años, sus hijos decidieron continuar con el legado familiar y apostaron por la expansión.
Gracias a ese crecimiento, la marca logró posicionarse en varios sectores estratégicos de Quito y sus alrededores. Actualmente, suma 12 sucursales en puntos como Carapungo, Tumbaco, Valle de Los Chillos, La Floresta, Carcelén, Kennedy, Llano Grande y la Mitad del Mundo. La llegada a Ambato no es casualidad, responde a una planificación que busca ampliar horizontes y consolidar presencia fuera de la capital.
Yánez explica que la decisión de abrir en Ambato se basó en un estudio de mercado que evidenció oportunidades claras. “Es una ciudad con movimiento comercial fuerte y gente que aprecia los productos de calidad”, señaló. Bajo ese análisis, la propuesta no solo se trasladó, sino que se adaptó a las preferencias locales.
SABOR Y CALIDAD
La esencia del negocio se mantiene intacta. Recetas tradicionales, ingredientes seleccionados y un proceso cuidado en cada detalle. Sin embargo, la innovación también juega un papel clave. En Ambato, los clientes pueden encontrar tortas en distintos tamaños, nuevas combinaciones de sabores y promociones pensadas para todo tipo de ocasiones.
Uno de los aspectos que más resalta Yánez es la característica de sus productos: no son empalagosos. “Buscamos un equilibrio en el sabor, que la gente pueda disfrutar sin sentirlo pesado”, explicó. A esto se suma una textura suave y una masa que, según afirma, es parte del secreto que ha mantenido vigente a la marca durante décadas.
El servicio es otro de los pilares. El personal ha sido capacitado tanto en la elaboración de productos frescos como en atención al cliente, buscando generar una experiencia completa. La posibilidad de personalizar tortas según el gusto del consumidor es uno de los atractivos que ya empieza a captar la atención de los ambateños.
Además, la apertura de esta sucursal también representa una fuente de empleo y dinamiza el comercio local, integrándose a la actividad económica de la ciudad. Para Yánez, este paso es solo el inicio de un proceso que apunta a consolidarse en el mercado ambateño.
La sucursal está ubicada en la esquina de la avenida Atahualpa y la calle Cervantes, un punto estratégico donde la tradición quiteña busca abrirse camino. Con una mezcla de historia, sabor e innovación, Hermanos Flores Pastelería apuesta por ganarse un espacio en el gusto de los tungurahuenses. (I)
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