La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, declaró ante el Parlamento que dedica entre tres y cuatro horas más que sus predecesores hombres a las labores del hogar, una responsabilidad que se añade a sus extensas actividades gubernamentales.
Durante su intervención en el debate legislativo, la mandataria detalló que su rutina matutina incluye asearse, cocinar el desayuno, encargarse de la limpieza de los platos y maquillarse, tareas que realiza antes de cumplir con sus compromisos oficiales.
Takaichi, quien asumió el poder el año pasado como la primera mujer en liderar el Ejecutivo japonés, ha manifestado que acumular ambas cargas le deja escasos espacios para meditar profundamente sobre los temas prioritarios del Estado.
Para compensar el tiempo invertido en el hogar y en su agenda oficial, la funcionaria ha admitido que descansa únicamente entre dos y cuatro horas por noche, llegando a convocar reuniones con sus colaboradores a las tres de la madrugada.
Además de su apretada agenda, la jefa de Gobierno suele trasladar documentos oficiales a su residencia para analizarlos durante la madrugada, una dinámica que ya había mencionado en una publicación realizada en la red social X en el mes de julio.
Las declaraciones de Takaichi se produjeron en el marco de una discusión sobre las prolongadas jornadas que los mandatarios japoneses deben cumplir en el Parlamento, un asunto cuestionado por sectores políticos debido a las comparaciones internacionales.
El legislador Fumitake Fujita, perteneciente al Partido de la Innovación de Japón, señaló que las asistencias anuales de los líderes nipones al órgano legislativo superan ampliamente las cifras registradas en naciones como el Reino Unido o Alemania.
Finalmente, la situación expone los desafíos de conciliación que enfrentan las mujeres en el ámbito político japonés, donde persisten marcados roles de género y una reducida representación femenina en los escaños parlamentarios.