El líder norcoreano, Kim Jong-un, inauguró el Museo de la Revolución de la Defensa Nacional junto a su familia y la cúpula del Partido de los Trabajadores de Corea. El evento se llevó a cabo con motivo del aniversario número 81 de la fundación de la organización política, sin que las autoridades locales revelaran las coordenadas exactas de la ubicación del recinto.
Durante la ceremonia inaugural, el máximo dirigente cortó la cinta y realizó un recorrido por las instalaciones junto a los asistentes. El nuevo espacio cultural expone diversos artefactos militares, desde equipamiento de combate personal y drones hasta diferentes tipos de misiles.
Entre los elementos exhibidos destaca un misil balístico intercontinental identificado como Hwasong-20. Este proyectil cuenta con un alcance estimado de 15.000 kilómetros y fue diseñado específicamente para transportar múltiples ojivas nucleares.
Desde la perspectiva norcoreana, la muestra funciona para exhibir los supuestos logros militares del partido gobernante. La institución fue descrita oficialmente como un valioso tesoro nacional que pretende reflejar el espíritu y el poder absoluto del país.
La revelación de este armamento coincidió con declaraciones del presidente estadounidense, quien mencionó la posibilidad de reunirse con el líder asiático en noviembre. Este hipotético encuentro se daría en el marco de la cumbre de líderes del Foro de Cooperación Económica de Asia Pacífico, a celebrarse en Shenzhen, China.
Meses antes, el mandatario republicano ordenó disminuir los ejercicios militares estivales conjuntos entre Washington y Seúl. Pionyang suele calificar estas prácticas como amenazas, aunque las gestiones previas para reiniciar canales de diálogo no han recibido una respuesta pública favorable por parte norcoreana.
Paralelamente, las autoridades norcoreanas llevaron a cabo el lanzamiento de un misil balístico táctico catalogado como un gran éxito. Este hecho se produce en medio de un incremento en las pruebas armamentísticas en comparación con el año anterior.
La tensión regional también se mantiene elevada debido a un incidente fronterizo tras la explosión de minas que hirieron a soldados surcoreanos. Mientras Seúl exige disculpas y acusa a sus vecinos de la colocación de los explosivos, Pionyang rechaza toda implicación y señala a la parte contraria por fabricar acusaciones.